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El Instituto de Educación Secundaria Álvar Núñez, que conmemora en estas fechas sus cincuenta años de existencia, debe su nombre al explorador Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Nació en Jerez de la Frontera alrededor de 1490 y murió en 1559; entre ambas fechas transcurrió una vida llena de extraordinarias vivencias.

En aquella época solo existían dos posibilidades de prosperar para hijos no primogénitos de familias de origen noble: la carrera eclesiástica o la militar. Dado que Álvar era el tercer hijo de la familia, se encontró en esta tesitura, eligiendo la militar. Su primer destino le llevó a formar parte de la Liga Santa en Italia, donde combatieron a los franceses en 1512 en la Batalla de Ravenna.

En 1519, con serias dificultades económicas, pasa a formar parte del séquito cortesano del Duque de Medina Sidonia, D. Juan Alonso Pérez Guzmán y Zúñiga, donde comprueba que la Corte es tan peligrosa como los campos de batalla ya que la traición y los asesinatos se producían de forma frecuente. Álvar comenzó a oficiar de alcahuete para su señor conde, tarea en la que se extralimitó al punto de ser acusado y procesado de alcahuetería, dando fín así a su carrera en la corte.

El apelativo Cabeza de Vaca lo heredó de uno de sus antepasados; Martín Alhaja, pastor Mozárabe que en el año 1212 en la Batalla de Navas de Tolosa usó el cráneo de una vaca para indicar a las tropas castellanas, aragonesas y navarras la posición de las tropas moras del califa almohade Mohammed Ab Nasr, a fín de ser sorprendidas por la retaguardia. Como recompensa a éstos servicios, el Rey Alfonso VIII de Castilla lo nombró hidalgo, premiándolo con un escudo de armas donde aparecía la cabeza de una vaca, dando origen al linaje Cabeza de Vaca. Otro posible origen aludiría, 
según algunos historiadores, a la localidad extremeña Cabeza de Vaca, de donde procedería el linaje del descubridor. 

En 1527 (para servir a Dios y al Rey) decide formar parte de la expedición de Pánfilo de Narvaez hacia la Florida, con el cargo de secretario. Exploró todo el litoral del sur de la actual América del Norte, desde Florida pasando por Alabama, Misisipi y Luisiana. Se adentró en Texas (donde tiene un monumento en Houston), Nuevo Mexico, Arizona, el norte del actual México y California. En tierras mexicanas fue apresado y retenido durante  seis largos y penosos años, tras los cuales regresa a España en 1537.

Monumento al explorador jerezano en Houston, Estados Unidos. (Fuente: elmira.es)

Un año antes había escrito la que se considera primera narración histórica sobre los actuales territorios de Estados Unidos: Naufragios, publicada en 1542.

En 1540 emprende el segundo viaje hacia América del Sur con la quimérica idea de colonizar pacíficamente la zona. Carlos I de España le concedió el título de Segundo Adelantado y le nombró Capitan General y Gobernador del Río de la Plata. Se le considera el primer europeo en llegar a las cataratas de Iguazú.

Pocas personas del Virreinato de la Plata lo estimaban como un verdadero conquistador, más bien era visto como un misionero, dados sus métodos “pacifistas”. A consecuencia de esto, en 1544 la paciencia de sus hombres se agotó, siendo apresado y enviado a España, acusado, entre otros cargos, de prohibir a europeos comerciar con nativos y de negarse a entregar 25 de ellos para ser canibalizados. En 1551 el Consejo de Indias le declara culpable de estos cargos y le prohíbe volver a las Indias, siendo desterrado a Orán. Luchó por restablecer su honor apelando reiteradamente su sentencia, hasta conseguir la reducción de su pena, permitiéndole la vuelta a España desde el destierro.

Decidió pasar los últimos días de su vida en Jerez de la Frontera, ayudando a los familiares que se encontrasen con mayores dificultades. Durante su existencia pasó de no tener futuro a hombre hecho a sí mismo, un visionario, ferviente católico, y superviviente nato, conservador de sus ideales por encima de las circunstancias adversas. Intentó tratar a los nativos del nuevo mundo, no con derechos aún inexistentes en aquella época, pero sí con dignidad.

En la primavera de 1559 Álvar Núñez Cabeza de Vaca moría en Sevilla, de causas naturales.

Monumento a Álvar Núñez Cabeza de Vaca en Jerez de la Frontera

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